Los Primeros Discípulos
Los Primeros Discípulos
Hechos 11:19-28

Hay muchos “primeros” eventos en la vida que consideramos lo suficientemente importantes como para documentar y archivar en el universo de las redes sociales. Primeros pasos, primer día de escuela, primer trabajo, primer hijo, primer nieto, primera casa, y una multitud de otros eventos que están grabados para siempre en nuestros recuerdos. ¿Recuerda la primera vez que alguien compartió de Cristo con usted? ¿La primera vez que invirtieron tiempo en usted, y le equiparon para ser un discípulo que hace más discípulos? Antes de su primera experiencia con el evangelio, hubo seguidores de Cristo en toda la Escrituras que escucharon las palabras de Cristo al tomar la iniciativa de ser y hacer discípulos.

En Hechos 11, vemos un momento crítico a medida que los discípulos se multiplican y el evangelio se extiende hasta las últimas partes del mundo, especialmente a Antioquía en Siria. La persecución de los cristianos era desenfrenada, Esteban había sido martirizado por las piedras de fariseos y seguidores de Cristo huían a las áreas periféricas. Desafiando la lógica humana, la persecución sólo dio más energías a la iglesia causando que floreciera en lugar de perecer.

Nacido de la emergente iglesia perseguida, llegó el colosal cambio cultural cuando los judíos seguidores de Cristo tomaron iniciativa y compartieron el evangelio con los griegos de habla griega. El autor quiere que entendamos la magnitud de este cambio que motivó a los seguidores de Cristo judíos a morir a sus ambiciones egoístas y a valorar a los gentiles más que ellos mismos. Los judíos y los gentiles tenían una historia de hostilidad, ni siquiera hablaban entre sí; sin embargo, estos creyentes judíos desafiando las normas culturales, compartieron obedientemente el evangelio con los gentiles.

Estos seguidores de Cristo no dejaron que su obediencia sólo quedara en un testimonio del evangelio; Continuó con Bernabé, Saulo y otros dando un año completo de sus vidas para hacer discípulos en Antioquía, que, la historia nos dice, era una ciudad totalmente corrupta. La iglesia en Antioquía fue definida por la obra transformadora del Espíritu Santo, y los lugareños empezaron a describir a estos transformados y apasionados seguidores de Cristo como discípulos.

Es notable lo que puede suceder cuando el Espíritu Santo nos impulsa a tomar la iniciativa y obedecer. Estos perseguidos seguidores de Cristo en Hechos 11, optaron por soportar la hostilidad para llegar a un segmento de la población que se había perdido y necesitaban ser discipulados. ¿Y usted? ¿Cuál es su respuesta?